El día de la beatificación de Fulton J. Sheen en San Luis (Misuri), el obispo John O. Barres —bautizado por el propio Sheen— reflexiona sobre tres dimensiones fundamentales de su legado. La primera, la contemplación eucarística: Sheen practicaba una Hora Santa diaria ante el Santísimo Sacramento, que integraba con su extenso apostolado en radio y televisión. La segunda, la Cruz: desarrolló una espiritualidad sacerdotal centrada en la idea del «sacerdote-víctima», unido a Cristo en el sacrificio; Barres subraya que «la santidad es posible» reconociendo las propias luchas del ministerio. La tercera, la misión: Sheen dirigió la Sociedad para la Propagación de la Fe entre 1950 y 1966, recaudando fondos para la evangelización mundial.
Fuente: InfoVaticana (24/09/2026).
Imagen: InfoVaticana.

