Una reflexión del Monasterio de Sobrado sitúa la corrección fraterna dentro del proceso permanente de conversión y de la construcción de relaciones que transmitan paz y confianza.
Corregir no significa fiscalizar ni humillar al otro. El texto insiste en hablar a solas, evitar la murmuración, buscar la verdad y la justicia con caridad y no romper con la persona, incluso cuando sea necesario poner un límite claro.
Ámbito: vida comunitaria · corrección fraterna · conversión · relaciones · espiritualidad

