Después de visitar Ceuta y conocer de cerca la situación provocada por las últimas llegadas de migrantes, el Padre Ángel ha llevado hasta el santuario de Covadonga una llamada a mirar más allá de las cifras, los expedientes y la confrontación política.
El fundador de Mensajeros de la Paz ha insistido en que detrás de cada llegada y de cada rechazo hay personas y familias concretas. Ha reclamado una protección especial para menores, mujeres y familias, así como vías legales y seguras que eviten que quienes buscan una vida mejor tengan que arriesgarla en el camino.
Desde Covadonga, su mensaje une oración y compromiso ante una realidad marcada también por las personas que han muerto intentando llegar a Europa. La respuesta cristiana, plantea, exige recuperar el rostro humano de la migración y evitar que quienes llegan sean utilizados como instrumento de enfrentamiento político.
Esta intervención añade una nueva perspectiva al seguimiento de la situación de Ceuta: frente a la reducción del fenómeno migratorio a cifras, fronteras o debates políticos, vuelve a situar en el centro la dignidad y la historia de cada persona.
Fuente: Religión Digital

