El artículo centra la mirada en las mujeres y niñas migrantes, en el riesgo de agresiones sexuales y trata, y en la necesidad de una protección diferenciada.
La reubicación en la Península de aproximadamente 300 menores reconoce que, en una emergencia humanitaria, no todas las personas afrontan los mismos peligros. El texto destaca también la acogida prestada por la ciudadanía ceutí.
La reflexión amplía las informaciones anteriores sobre la violencia sexual en Ceuta: no se limita al dato de las agresiones, sino que plantea la protección de la infancia, los derechos y la responsabilidad colectiva, y advierte de que una respuesta institucional insuficiente alimenta la xenofobia y la polarización.
Fuente: El País

